secuelas

Las “secuelas” de ser madre

Ser madre es muy bonito, eso lo sabemos todas, ¿pero soy la única que tiene “secuelas”? Porque yo este año he envejecido como si fueran 5: tengo patas de gallo, bolsas en los ojos con su correspondiente ojera, la tripa blandurria, la vejiga pequeña… Lo del pelo ya se ha arreglado (bueno, así así). En el embarazo no tuve la famosa melena de león, pero en el postparto sí que se me caía el pelo “a puñaos”, hasta el punto de que se me hicieron calvas en las “entradas”.

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