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El mundo de los neonatos desde dentro – Mi pequeña historia

Mi historia es una de entre tantas… Todo sucedió un 12 de Febrero de 1989…
Mi mamá vivía en un pueblo humilde, en una calle humilde rodeada de vecinos humildes con mis dos hermanos y mi papá. Mi papá se pasaba semanas enteras trabajando para que toda la familia pudiera salir adelante. Mientras, de sol a sol, trabajaba y viajaba, y sólo podía ver a su familia los fines de semana y a veces ni eso.

Un doce de Febrero mi mamá se levantaba como todos los días a hacer sus tareas y preparar a mis hermanos para el cole, embarazada de seis meses justitos, seguía todas sus tareas como una mujer valiente que es.

Llega la tarde y como una tarde más bajaba a casa de su madre, mi abuela, a hablar por teléfono con mi padre, ya que en casa no tenían teléfono aún. Hasta ahí todo normal. Pero al salir de casa y bajar a casa de mi abuela, se encuentra con algo desagradable, un funeral. Falleció una conocida y vecina de la calle. Había el típico revuelo, la familia llorando, cosas típicas de los funerales.

Mi madre se asustó, se impresionó o como cada uno quiera llamarlo, a todos nos ha pasado.
Volvió a casa cómo de entre tantos días, su vida seguía como siempre hasta la noche, que se fueron a dormir mi madre y mis hermanos. Mi madre empezó a sentirse mal, algo está pasando…

Tuvo hemorragia, por lo que dejó a mis hermanos solos en casa y ella con toda su valentía, salió de casa y bajó a lo de mi abuela para pedirle ayuda. Mientras tanto, mis hermanos estaban solos en casa, hasta que llegaron mis tíos a quedarse con ellos. Lo duro de todo esto es que a mí se me parte el alma al recordar la historia, mi madre sola y muy joven 19 años, pasando por un momento difícil y sola porque mi padre estaba a muchos kms de distancia, trabajando.

Mi madre llegó a casa de mi abuela, se fueron al hospital mientras que mi madre iba de parto. Me contaba que era tan pequeñita tan pequeñita que iba andando por el pasillo del hospital y se le salía el bebé… (Yo).

Son momentos muy duros, ya  que dio a luz mientras mi padre volvía del trabajo a cientos de kms de distancia, mientras los médicos les decían a mi abuela palabras como “no tengáis mucha esperanza, la niña se muere, su corazón está muy inestable”. Palabras duras que llegan al alma de quién las escucha. Nací con un bultito de sangre justo al lado de la clavícula aún no sé de qué… Está perfectamente recuperado y curado.

Tras unos días le dieron el alta a mi madre, que se tuvo que ir a casa mientras yo me quedaba en el hospital, en la incubadora durante 3 meses para terminar de desarrollarme, como otro bebé prematuro.

Tres meses que mis padres me visitaban todos los fines de semana cuando volvía mi padre del trabajo.

Para una madre siempre es triste volverse del hospital sin su bebé, estar en casa sin su bebé.

Pasados esos tres meses todo cambió vinieron las risas, las emociones y las ganas de seguir luchando. Me dieron a mi el alta y a casa, por fin me podían coger, me podían ver día y noche, y mis hermanos disfrutar de mí.

Hasta ahora todo genial, pero iba creciendo y mi madre se daba cuenta que me guiaba por sonidos, se daba cuenta que me enseñaban algo y no atendía demasiado, tenía dificultades para ver. Muchas revisiones y pruebas médicas, retinas dañadas, me diagnosticaron en el Hospital San Cecilio de Granada. Retinopatía del prematuro acompañada de nistagmo en ambos ojos. La retina del ojo izquierdo que no terminó de formarse. Todos los años acudía a revisiones y aún sigo de revisiones médicas, una minusvalía visual.

Me han operado tres veces de estrabismo (desviación en uno o los  dos ojos). He pasado por muchas burlas, insultos, agresiones lo que ahora se le denomina de manera elegante bullying. Es duro para la familia y para la persona agredida más aún, ya que ocasiona muchos miedos, problemas psicológicos y traumas, te hace estar a la defensiva siempre.

Es duro pasar por todo lo que yo he pasado, y no sólo yo, al final afecta a la unidad familiar. Cuando todos los días al llegar del cole eran fatales contando lo que me había pasado ese  día y sin tener ganas de volver al día siguiente, no había una comida tranquila para mí y para mi madre sobre  todo. Puedo decir que tras años sin amigos, sin saber con quién salir, tengo vida con mi pareja y amigas que son maravillosas, a una familia impresionante y ganas de seguir adelante.

Han pasado los años y mi salud siendo prematura es normal, tengo lo que puede tener cualquiera, ningún médico ha dicho claramente que sea de ser prematura pero, se da a entender.

Mi experiencia como neonato o bebé prematuro la cuento como positiva, porque mi filosofía es: “nací luchando para vivir y moriré luchando para conseguir mis metas y mis propósitos”. Nunca dejaré de luchar por ser algo o alguien y por hacer lo que me gusta, aunque a veces te dan ganas de renunciar a todo, jamás!

Lo que saco de todo esto es que tengo una madre con un par… Valiente como ella sola y una mujer que lo da todo por sus hijos. De hecho, jamás se me olvidará un momento del que no hace muchos años hablando sobre la vista me dijo algo así como: “si yo pudiera te daría mis ojos”.. Mi reacción en ese momento, como ahora mismo al escribirlo, es de darme ganas de llorar sinceramente. Saltárseme las lágrimas de escuchar aquello que me dijo mi madre…  A lo que en ese momento entre risas le respondí, tú me das un ojo tuyo y “yo te doy el derecho que veo mejor…” recuerdo que me costó responderle, aquella frase a mí nunca se me va a olvidar, a pesar de todas las diferencias que haya podido tener con ella como todos los hijos las han tenido alguna vez con sus padres o madres.

A las mamás que estén pasando por algo similar, decirles que en ésta vida todo pasa, o como dicen después de la tormenta siempre llega la calma. Los bebés nacen y luchan por vivir, se hacen fuertes, y hoy en día hay más adelantos, mejores máquinas y más conocimiento con lo que no hay que tener miedo, porque los bebés prematuros desde mi punto de vista son los más luchadores, los que más valoran la vida, los buenos momentos y el cariño.
Los que más amor entregan y también los que más amor y ternura transmiten. Y necesitan mucho amor también.

Yo después de todo y de los bajones que te dan cuando ves que tienes limitaciones en hacer algunas cosas, en mi caso, por culpa de mi baja visión, como no poder conducir o estudiar todo lo que hubiera querido o algunas cosillas más, como cruzarte a alguien a lo lejos y no verle bien o ir a un concierto y estar lejos y no ver a penas nada o no ver nada en un partido de fútbol y un largo etc.

Decir que me he sacado la eso y un fp de informática sin ayudas, sólo con mi esfuerzo con mis dolores de cabeza y a veces mis lágrimas de  impotencia, aunque nadie lo supiera. Y si yo he podido cualquier niño puede.

Pienso que soy afortunada por poder contar esta experiencia, transmitir mis ánimos a todas las madres de bebés prematuros y me doy muy por satisfecha por estar a día de hoy haciendo lo que quiero, estudiar fotografía por mi cuenta, sin saber lo que conseguiré, a ciegas y tomándome mis descansitos para descansar mis ojos. Y soñando con algún día poder tener recursos económicos y poder comprar esa cámara que siempre he querido para poder practicar. Y seguir adelante.

Satisfecha por no haberme comprado algún capricho por comprarme un libro de aquello que me gusta, la fotografía, y deseando acabarlo para comprar otro, y todo porque sí, porque nací luchando por vivir y ahora lucho por lo que quiero, aunque no se si algún día conseguiré nada.

Transmito mis ánimos a todas las familias para que sus niños o niñas luchen, no se desanimen, a las mamás que sean valientes, que no se derrumben, que le sonreían a la vida porque sus hijos son los mejores, a pesar de que nazcan pequeñitos y muy débiles porque se harán muy fuertes, porque la fuerza la ponemos nosotros si queremos.

Brindo por todos los niños y niñas prematuros, por lo neonatos. Por las mamás, los papás que aunque a veces no lo demuestren y se hagan los fuertes, lo pasan mal, porque detrás de un hombre fuerte, se esconde un hombre débil de ver a su hijo lleno de tubos y aparatos, pero se hace el fuerte para transmitirle fuerza a ese niño que al final, saldrá adelante. Por los hermanos y abuelos, por la familia.

laura neonato

NUNCA DEJEN DE LUCHAR. SER UN EJEMPLO, LAS DIFICULTADES PASAN, LA CALMA LLEGA.

Gracias por tu historia Laura, un relato para aprender, reflexionar y valorar las dificultades que como tu, pasan muchas familias. Muchísimas gracias, un placer escucharte y formar parte de tu historia. Aquí  os dejamos su perfil de facebook para quien quiera seguirte: Lauri GZ

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